DESCUBIERTA
Cubriéndose de sonoridad, esencia y eco,
un paisaje fiel al abismo erigió, sabedora del seísmo,
afanándose por sonreír, prestancia innata…
En galeras del devenir, siendo ventisca remó,
portando la belleza como amuleto, con o sin cruz,
cruzada, yelmo intachable, bajo la brisa ingeniosa…
la rima como alma, como destino el encabalgamiento.
Puso nombre a los abismos, sin demuda o grieta atonal
su vértigo, el equilibrio de estandartes;
su herida, heraldo de buitres, ceguera y crueldad del verdugo.
Vida en calvario, perseguida, silenciada, cuando luna era,
labios prietos para ignorancia representar… si el sol fuera.
Como un corazón domado con lanza y despecho,
Cadena y son de espasmo, mondada para seducir,
Tantas veces enclaustrada, sin tragaluz o miel atragantada,
entre invisibles, arcones sin fondo, lápiz romo y hambruna.
Un presente insigne, cincel con él, para en su pecho hendirse.
Mujer, ella, muy a pesar del muy, mujer,
Artista ante el suspiro de los tiempos,
Ante el expirar de sus hermanas e iguales,
Madre del sacrificio, de la fertilidad no recompensada,
Hija del carmín sedoso, del abrazo veraz, del diario eterno.
Senectud de las bridas deshilachadas, la tierna paz insomne.
Mujer, al fin y al cabo, sin fin ni acabo,
Mujer…
Qué sería de nuestros sueños de arcoíris
sin la expresión matriz del color, sin la geometría de sus senos.


De nosotros poco sería; pues seríamos NADA…
no queda nada de que decir después de leer esto…