Revelación
No fue la quemazón al despertar, las teas del naufragio no fueron,
ni tan siquiera el llanto, desconsolado en estela páginas atrás,
entre las galeradas de todo cuanto avistaste,
llegados el tormento y la galerna… desheredada de luz.
No fue el quebranto de las sílabas, que tu silencio anegó,
ni el arrastrarse de luces al abismo enredadas.
Fue el tiránico eslabón de la sed, fue tal el amuleto,
la escarcha en el corazón durmiente y el bosque sin respiro…
Fue el encaje de una y mil sentencias a medianoche…
el desconsuelo que distinguir no te permitió
entre el olvido de amanecida y la bruma que atardece.
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Son las líneas más inspiradoras que he leído….