Sobre cisnes…
En el don está el hechizo; en la fragua, la oscuridad…
Que de áspera luz y quebrantos, tu mar se seda
Y tus alas, gloria y vuelo niegan por no errar.
En el dorso de tu sed peca el hastío
Y purpura el silencio, por encabalgamientos tallar…
Llanto y nieve asolan, perla lustra el nuevo encanto.
Vals en entrañas, hiel destierra para hallar.
Incandescente, la garra tu iris pretendió,
pero, lejos de las algas, tu triunfo eterno fue.
Pura y yema, tacto y calma…
Velos de estación sin fin.
Danzas, tú ahora, rúbrica eterna, elevada…
Que las tempestades ruines canten en otras landas
Este océano es tu trono y tu seda, el porvenir.
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